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Lenguaje corporal y gestos en el mundo: lo que todo viajero y estudiante de idiomas debe saber

Lenguaje corporal y gestos en el mundo: lo que todo viajero y estudiante de idiomas debe saber

Imagina la escena: acabas de aterrizar en Atenas, paras un taxi y le haces al conductor el gesto de OK con la mano para decirle que todo perfecto. El hombre te mira con cara de pocos amigos y arranca sin mediar palabra. Dos semanas después, en São Paulo, repites el mismo gesto en un bar y el camarero casi te echa a la calle. No has dicho nada. Solo has movido los dedos. Y sin embargo, has insultado a dos personas en dos continentes distintos sin abrir la boca.

Las palabras, por mucho que las estudiemos, apenas cubren un 7 por ciento del mensaje que transmitimos. El resto lo hacen el tono de voz y, sobre todo, el cuerpo: las manos, la postura, la distancia, la mirada, la inclinación de la cabeza. Y aquí viene el problema: mientras que el vocabulario se puede buscar en un diccionario, los gestos no tienen traducción automática. Lo que en Madrid es una señal de complicidad, en Tokio puede ser una falta de respeto. Lo que en Buenos Aires es una muestra de cariño, en Helsinki resulta una invasión del espacio vital.

Este artículo es una guía extensa y detallada para viajeros, estudiantes de idiomas y cualquier persona curiosa por entender cómo el cuerpo habla de forma diferente en cada rincón del planeta. Vamos a recorrer España, Francia, Alemania, Japón, el mundo árabe, Brasil, Reino Unido, Estados Unidos, Rusia y muchos otros países. Y lo haremos con ejemplos reales, anécdotas y consejos prácticos para que tu próximo viaje no acabe en un malentendido gestual.

Por que el lenguaje corporal importa tanto como el vocabulario

Cuando aprendemos un idioma nuevo, dedicamos horas a memorizar conjugaciones, practicar la pronunciación y ampliar vocabulario. Pero rara vez nos paramos a pensar en lo que nuestro cuerpo dice mientras hablamos. Y eso es un error enorme.

Un estudio de la Universidad de California en Los Angeles demostró que las personas confían más en las señales no verbales que en las palabras cuando ambas se contradicen. Si alguien te dice "estoy encantado de conocerte" pero no te mira a los ojos y mantiene los brazos cruzados, tu cerebro registra el mensaje corporal, no el verbal. Esto ocurre en todas las culturas, aunque los códigos específicos cambian radicalmente.

Para un estudiante de español que llega a Madrid, aprender a decir "hola, qué tal" es solo la mitad del trabajo. La otra mitad es saber que en España vas a recibir dos besos al conocer a alguien, que la gente se toca el brazo al hablar sin que eso signifique nada romantico, y que el espacio entre dos personas durante una conversación es mucho más reducido que en Alemania o Japón. Si no sabes esto, puedes sentirte invadido, confundido o, peor aún, puedes ofender sin querer.

El lenguaje corporal no es un complemento del idioma. Es una parte fundamental de la comunicación. Y como cualquier otro aspecto lingüístico, se puede aprender, practicar y dominar.

Gestos españoles que los extranjeros nunca entienden

España es un país gestualmente ruidoso. Los españoles hablan con las manos tanto como con la boca, y a veces más. Para un extranjero que viene de una cultura más contenida, como la nordica o la japonesa, una conversación entre dos madrilenos puede parecer una discusión acalorada cuando en realidad están decidiendo donde cenar.

El gesto más iconico y más confuso para los visitantes es el del ojo. Consiste en tirar del parpado inferior con el dedo índice. No significa "tengo sueño" ni "me duele el ojo". Significa "ten cuidado", "estoy atento", "no me la cuelas". Un español lo usa cuando quiere advertir a alguien de que algo no es lo que parece, o cuando quiere decir que el mismo esta alerta. En una negociación, en un mercadillo, o simplemente en una conversación cotidiana, el gesto del ojo aparece constantemente.

Otro clásico es el gesto de los cuernos: extender el índice y el menique mientras se cierran los demás dedos. En España y en muchos países mediterraneos, este gesto tiene una connotacion de infidelidad. Hacerle los cuernos a alguien es insinuar que su pareja le está siendo infiel. Es un gesto que puede tomarse a broma entre amigos, pero que resulta bastante ofensivo si se dirige a un desconocido. Curiosamente, en los conciertos de rock y heavy metal, el mismo gesto se usa como señal de entusiasmo, herencia directa de Ronnie James Dio, que lo popularizó en los escenarios. El contexto lo es todo.

La higa es otro gesto con siglos de historia. Se forma colocando el pulgar entre el dedo índice y el corazón, con el puno cerrado. En la España medieval, la higa se usaba como amuleto contra el mal de ojo, y todavía se pueden encontrar colgantes con esta forma en tiendas de antiguedades. En el uso moderno, la higa funciona como un gesto de negación burlona, equivalente a decir "ni hablar" o "no te voy a dar nada". En Brasil, como veremos más adelante, la figa tiene un significado completamente distinto.

Hay un gesto que cualquier extranjero que haya vivido en España reconoce al instante: la pinza de los cinco dedos. Se juntan las yemas de los cinco dedos hacia arriba y se agita la mano ligeramente. Puede significar "que quieres?", "hay mucha gente", "espera un momento" o incluso "esto está buenísimo", dependiendo del contexto y de la expresión facial. Es un gesto polivalente que los españoles usan sin pensar y que los extranjeros tardan meses en descifrar.

También está el gesto de las castanetas imaginarias, que consiste en chasquear los dedos repetidamente como si estuvieras tocando castanuelas. No es una invitación a bailar flamenco. Es una forma de decir "rápidamente", "venga, date prisa", o simplemente una forma de llenar una pausa mientras piensas que decir. Los taxistas madrilenos lo usan mucho cuando están impacientes en un atasco.

Diferencias gestuales entre España y América Latina

Uno de los errores más comunes de los estudiantes de español es asumir que los gestos son los mismos en todos los países hispanohablantes. Nada más lejos de la realidad.

En Argentina, por ejemplo, existe un gesto que no se ve en España: tocarse la barbilla con el dorso de los dedos y lanzar la mano hacia delante. Significa "no se" o "no me importa", y es tan común en Buenos Aires como el gesto del ojo en Madrid. Un español que ve este gesto por primera vez no tiene ni idea de lo que significa.

En México, el gesto de dinero se hace frotando el pulgar contra el índice y el corazón, igual que en España. Pero para indicar que algo es caro, los mexicanos suelen levantar la mano abierta con la palma hacia arriba y mover los dedos como si estuvieran pesando algo. En España, para decir que algo es caro, es más común hacer el gesto de la pinza con dos dedos y girar la muneca.

El contacto físico también varía. En Colombia y Venezuela, el contacto es tan frecuente e intenso como en España: abrazos largos, palmadas en la espalda, manos en el hombro. En Chile y Argentina, el contacto existe pero es algo más contenido. En Perú y Bolivia, el trato es más formal y el contacto físico entre desconocidos es menos habitual.

Los besos de saludo también cambian. En España son siempre dos. En Argentina y Uruguay, uno. En Colombia, uno. En México, uno en contextos sociales pero ninguno en contextos profesionales. En Chile, uno entre conocidos pero un apreton de manos entre desconocidos. Cada país tiene sus reglas, y romperlas genera incomodidad.

Un detalle que sorprende a muchos extranjeros es la diferencia en los gestos vulgares. El corte de mangas, que en España es un insulto clásico equivalente al dedo corazón, no se usa en la mayoría de países latinoamericanos. En cambio, en muchos países de América Latina se usa el gesto del dedo corazón levantado, influencia directa de Estados Unidos. En Argentina, el gesto de la banana, que consiste en doblar el brazo con fuerza mientras la otra mano golpea el bíceps, cumple una función similar al corte de mangas español.

El signo de OK: un gesto, cinco significados

Pocas cosas ilustran mejor los peligros del lenguaje corporal internacional que el signo de OK. Se forma uniendo la punta del pulgar y del índice en un círculo, con los otros tres dedos extendidos. En Estados Unidos y en gran parte de Europa, significa "todo bien", "perfecto", "de acuerdo".

Pero cruza unas cuantas fronteras y todo cambia.

En Brasil, el signo de OK es un insulto vulgar. Equivale, más o menos, a enseñar el dedo corazón. Un turista norteamericano que le hace el OK a un camarero brasileño está siendo extremadamente grosero sin saberlo. Este significado ofensivo se extiende a otros países de América Latina, aunque con menos intensidad.

En Francia, el círculo formado por el pulgar y el índice puede significar "cero" o "nada". Si un francés te pregunta qué tal la comida y tu respondes con el signo de OK, podría interpretar que la comida no valia nada. Una confusión que puede resultar bastante embarazosa en un restaurante.

En Japón, el mismo gesto significa "dinero" o "monedas". La forma circular evoca una moneda. Si lo haces durante una negociación, tu interlocutor japonés podría pensar que estás hablando de precio cuando en realidad solo querías decir que todo iba bien.

En Turquía y en algunas zonas de Oriente Medio, el signo de OK se considera un gesto obsceno. En Tunez, significa "te voy a matar", aunque este uso extremo se ha ido suavizando con la globalizacion.

En Alemania y Austria, el gesto se entiende generalmente como en Estados Unidos, aunque personas de mayor edad podrían interpretarlo como un gesto vulgar en ciertos contextos. La generación más joven, expuesta a la cultura norteamericana a través del cine y las redes sociales, tiende a usarlo sin problemas.

La lección es clara: un gesto tan sencillo como un círculo con los dedos puede significar "perfecto", "cero", "dinero", "insulto" o "amenaza", dependiendo de dónde te encuentres. Antes de usar cualquier gesto en un país desconocido, mejor preguntar.

Pulgar arriba: cuando un gesto positivo se convierte en insulto

El pulgar hacia arriba es probablemente el gesto más universalizado del mundo, gracias en parte a Facebook y su botón de "me gusta". En España, en Europa occidental y en América lo usamos para decir "bien", "de acuerdo", "todo correcto". Es un gesto tan cotidiano que parece imposible que pueda ofender a nadie.

Pero en Irán, Irak y Afganistan, el pulgar arriba es el equivalente exacto del dedo corazón en Occidente. Es un insulto directo y explícito. Aunque la influencia de internet y la cultura global esta diluyendo este significado entre las generaciones más jóvenes, sigue siendo un gesto que puede causar problemas reales, especialmente en zonas rurales o con personas de mayor edad.

En partes de África occidental, el gesto también tiene connotaciones negativas. Y en Australia, levantar el pulgar con un movimiento brusco hacia arriba puede interpretarse como un insulto, aunque el gesto estático se entiende como algo positivo.

En Japón, el pulgar arriba no es ofensivo, pero puede resultar confuso. Los japoneses asocian el número cinco con la mano abierta y el uno con el dedo índice, así que un pulgar arriba podría interpretarse como "cinco" en contextos numéricos.

Este gesto es un ejemplo perfecto de como la globalizacion esta homogeneizando algunos significados, pero todavía queda camino por recorrer. En caso de duda, una sonrisa y una inclinación de cabeza son mucho más seguros que un pulgar levantado.

Mover la cabeza: cuando si significa no

Este es uno de los malentendidos más desconcertantes para cualquier viajero. En la inmensa mayoría de países, mover la cabeza de arriba abajo significa "sí" y moverla de lado a lado significa "no". Pero en Bulgaria y en algunas zonas de Grecia, es exactamente al revés.

En Bulgaria, un cabeceo de arriba abajo significa "no" y un movimiento lateral significa "si". Esta inversión ha causado incontables confusiones a turistas, diplomáticos y empresarios. Imagina negociar un contrato en Sofía y pensar que tu socio esta aceptando tus condiciones cuando en realidad las esta rechazando.

El origen de esta inversión es debatido. Una teoría popular la asocia con la dominacion otomana: cuando los turcos obligaban a los bulgaros a renunciar a su fe cristiana, estos decían "sí" con la cabeza mientras decían "no" con el cuerpo, o viceversa, como forma de resistencia pasiva. Sea cual sea el origen histórico, el hecho es que hoy sigue vigente y sigue confundiendo a medio mundo.

En Grecia, la situación es algo distinta. El movimiento clásico griego para decir "no" es una ligera inclinación de la cabeza hacia atrás, a veces acompañada de un chasquido de lengua o un levantamiento de cejas. No es exactamente un cabeceo lateral ni vertical, sino un movimiento propio que los extranjeros suelen interpretar mal.

En la India, el movimiento lateral de cabeza, que los occidentales interpretan como "no", en realidad puede significar "si", "de acuerdo" o "entiendo". Este balanceo lateral, a veces llamado "el meneo indio", es uno de los gestos más difíciles de interpretar para los europeos y genera confusiones constantemente.

La conclusión es simple: no asumas nunca que un movimiento de cabeza significa lo mismo en todas partes. Cuando necesites una confirmación clara, usa palabras.

Besos en la mejilla: uno, dos, tres o ninguno

El beso en la mejilla como saludo es una de las costumbres que más choques culturales genera en el mundo. Para un japonés, un finlandés o un británico, la idea de besar a un desconocido en la cara es inconcebible. Para un español, un italiano o un argentino, no hacerlo seria una groseria.

En España, como hemos mencionado, se dan dos besos. Siempre se empieza por la mejilla derecha del otro, lo que significa que tú te inclinas hacia tu izquierda. Este ritual se aplica en casi todos los contextos sociales: presentaciones, reuniones informales, fiestas, cenas. Entre mujeres, siempre. Entre un hombre y una mujer, casi siempre. Entre hombres, la norma es el apreton de manos o el abrazo, excepto en la familia o entre amigos muy cercanos. En el ámbito profesional, los dos besos se dan al conocer a alguien por primera vez, pero después se puede pasar al apreton de manos.

En Francia, la cosa se complica. El número de besos varía según la region. En Paris, lo habitual son dos besos. En el sur, pueden ser tres. En algunas zonas del centro y el oeste, cuatro. Existe incluso un mapa interactivo, combiendebises.fr, que documenta la variación regional. Lo que no cambia es que en Francia se empieza por la mejilla derecha, igual que en España. Los franceses llaman a este saludo la bise, y no hacerlo cuando se espera es un faux pas social considerable.

En los Países Bajos, la norma son tres besos: derecha, izquierda, derecha. Esto sorprende a muchos visitantes que, tras el segundo beso, se retiran pensando que han terminado y dejan al holandés con la cara puesta para un tercer beso que nunca llega. Es un momento incómodo que cualquier expatriado en Ámsterdam ha vivido al menos una vez.

En Italia, se dan dos besos, pero se empieza por la mejilla izquierda del otro, al contrario que en España y Francia. Si un español y un italiano se saludan sin coordinar, pueden acabar chocando nariz con nariz. Y ocurre más a menudo de lo que se podría pensar.

En Bélgica, la norma depende de si estás en la parte francófona o flamenca. Los valones dan uno o tres besos. Los flamencos suelen dar uno o tres, pero la norma está en transición y hay bastante variación.

En Argentina y Uruguay, un beso. En Chile, un beso. En Colombia, un beso. En México, un beso en contextos sociales, pero en muchos ámbitos profesionales se usa el apreton de manos. En Brasil, depende de la region: en Rio de Janeiro, dos besos; en São Paulo, uno; en Minas Gerais, tres.

En Alemania, el beso social es poco común fuera de círculos de amigos cercanos o familiares. Lo habitual es el apreton de manos, firme y breve. En Japón, Reino Unido y los países nórdicos, el beso social es prácticamente inexistente. Un apreton de manos, una inclinación de cabeza o simplemente un "hola" verbal son suficientes.

Gestos franceses: el bof, la moue y el encogimiento galico

Francia tiene un repertorio gestual tan rico como su gastronomía. Si España habla con las manos, Francia habla con la boca, las cejas y los hombros.

El bof es quizá la expresión más francesa que existe. No es exactamente un gesto sino una combinación de sonido y movimiento: se inflan ligeramente las mejillas, se exhala el aire con un sonido grave y se levantan los hombros. Significa "me da igual", "no estoy impresionado", "puede ser". Es la respuesta francesa universal a cualquier pregunta que no les entusiasme. "Que te pareció la película?" Bof. "Quieres ir a cenar?" Bof. "Te gusta tu trabajo?" Bof. Para un español, que tiende a expresar sus opiniones con vehemencia, el bof puede resultar frustrante porque no dice ni si ni no.

La moue es otro clásico. Consiste en sacar ligeramente los labios hacia fuera, como haciendo un puchero. Expresa duda, escepticismo o desaprobacion sutil. Los franceses la hacen constantemente, muchas veces sin darse cuenta. Es un gesto que se hereda culturalmente desde la infancia y que los extranjeros aprenden a reconocer pero rara vez logran reproducir de forma natural.

El encogimiento galico, o Gallic shrug como lo llaman los anglosajones, es el gesto francés por excelencia. Combina el levantamiento de hombros, las palmas de las manos hacia arriba, los labios apretados y las cejas levantadas. Significa "no lo se", "no es mi problema", "que le vamos a hacer". Es un gesto de resignación elegante, muy diferente del encogimiento de hombros seco y rápido de otras culturas.

Otro gesto francés que merece mención es el del dedo bajo el ojo. Se coloca el dedo índice justo debajo del ojo y se tira ligeramente hacia abajo. Es similar al gesto español del ojo, pero en Francia significa "mon oeil", es decir, "y un jamón", "no me lo creo". Mismo gesto, significado parecido pero con matiz diferente.

Lenguaje corporal alemán: el apreton de manos y el espacio personal

Si España e Italia son culturas de contacto alto, Alemania está en el extremo opuesto del espectro. El lenguaje corporal alemán se caracteriza por la formalidad, la distancia y la precisión.

El apreton de manos es el saludo por defecto en casi todas las situaciones. Debe ser firme, breve y con contacto visual directo. Un apreton de manos blando se interpreta como falta de carácter o interés. Un apreton demasiado largo genera incomodidad. Y no hacer contacto visual durante el apreton se considera una falta de sinceridad.

El espacio personal en Alemania es considerablemente mayor que en España o América Latina. La distancia cómoda para una conversación entre desconocidos o colegas de trabajo es de aproximadamente un brazo extendido. Acercarse más sin motivo se percibe como una invasión. Un español que habla con un alemán notara que este da pequeños pasos hacia atrás durante la conversación, intentando recuperar su zona de confort. El español, a su vez, avanzará sin darse cuenta, generando una especie de baile involuntario.

Los alemanes tienden a mantener las manos visibles durante las conversaciones. Meter las manos en los bolsillos mientras se habla con alguien se considera informal o maleducado, especialmente en contextos profesionales. Gesticular en exceso tampoco está bien visto: los movimientos de manos deben ser contenidos y con propósito.

Un detalle cultural interesante: en Alemania, para aplaudir en una conferencia o presentación académica, es común golpear la mesa con los nudillos en lugar de dar palmas. Este gesto se llama klopfen y es una tradición universitaria que se ha extendido a otros contextos formales.

La puntualidad, aunque no es un gesto corporal en sentido estricto, forma parte del lenguaje no verbal alemán. Llegar tarde a una cita, aunque sea cinco minutos, envía un mensaje claro: no valoras el tiempo del otro. En España o en América Latina, llegar diez o quince minutos tarde a una reunión social es aceptable y a veces esperado. En Alemania, es una falta de respeto.

La reverencia japonesa: ángulos, duración y lo que comunican

Japón es, probablemente, el país donde el lenguaje corporal esta más codificado y ritualizado. La reverencia, u ojigi, no es un simple gesto de saludo. Es un sistema completo de comunicación con reglas precisas sobre ángulo, duración y contexto.

La reverencia de 15 grados, llamada eshaku, es un saludo informal entre iguales o conocidos. Se usa entre compañeros de trabajo del mismo nivel o al cruzarse con un vecino.

La reverencia de 30 grados, llamada keirei, es un saludo respetuoso que se usa con superiores, clientes o personas de mayor edad. Es la reverencia estándar en el mundo de los negocios.

La reverencia de 45 grados o más, llamada saikeirei, expresa un respeto profundo, una disculpa sincera o una gratitud extraordinaria. Se usa ante el emperador, en ceremonias religiosas o cuando se ha cometido un error grave.

La duración también importa. Una reverencia rápida es informal. Una reverencia mantenida durante varios segundos transmite mayor respeto o arrepentimiento. En las disculpas públicas de ejecutivos japoneses, las reverencias prolongadas de 90 grados son habituales y transmiten un mensaje de humildad genuina.

Más allá de la reverencia, el lenguaje corporal japonés se caracteriza por la contencion. Los japoneses evitan el contacto físico con desconocidos, mantienen expresiones faciales neutras en publico y usan el silencio como herramienta de comunicación. Un silencio prolongado durante una reunión de negocios no significa incomodidad ni desinterés; a menudo significa que la persona esta reflexionando seriamente sobre lo que se ha dicho.

El contacto visual en Japón es también diferente. Mirar fijamente a los ojos se considera agresivo o desafiante. Lo respetuoso es mantener la mirada en la zona del cuello o la corbata del interlocutor, haciendo contacto visual intermitente pero sin sostenerlo.

Gestos árabes y la regla de la mano izquierda

En los países árabes y en gran parte del mundo musulmán, el lenguaje corporal esta profundamente influenciado por las tradiciones religiosas y culturales. Hay reglas que un occidental puede romper sin saberlo y que causan una ofensa real.

La más conocida es la regla de la mano izquierda. En la cultura árabe, la mano izquierda se considera impura porque tradicionalmente se asocia con la higiene personal. Comer con la mano izquierda, ofrecer un regalo con la mano izquierda o entregar una tarjeta de visita con la mano izquierda es una falta de respeto seria. Todo lo que implique dar o recibir debe hacerse con la mano derecha.

Mostrar la suela del zapato es otro tabú importante. La suela del zapato se considera la parte más sucia del cuerpo, y mostrarla, aunque sea involuntariamente, es un gesto ofensivo. Sentarse con las piernas cruzadas de forma que la suela apunté a otra persona es una descortesía. Este tabú tiene raíces profundas: cuando el periodista iraquí Muntadhar al Zaidi lanzó sus zapatos contra George W. Bush en 2008, el gesto fue entendido en todo el mundo árabe como el insulto supremo.

El saludo árabe tradicional incluye un apreton de manos suave, no el apreton firme alemán, seguido a veces de la mano derecha sobre el corazón. Este gesto de llevar la mano al pecho transmite sinceridad y respeto. Entre hombres que se conocen bien, el saludo puede incluir besos en ambas mejillas, o incluso un roce de narices en los países del Golfo Persico.

El contacto entre hombres es más común y más intenso de lo que un occidental podría esperar. Es habitual ver a dos hombres árabes caminando de la mano o del brazo, lo cual no tiene ninguna connotacion romantica sino que es simplemente una muestra de amistad y confianza.

El contacto físico entre hombres y mujeres que no son familiares es, en cambio, muy limitado o inexistente en muchos países árabes. Un hombre occidental que intenta dar la mano a una mujer árabe puede crear una situación muy incomoda. La norma general es esperar a que la mujer extienda la mano primero; si no lo hace, un saludo verbal con la mano en el pecho es lo apropiado.

Lenguaje corporal brasileño: calidez, contacto y la figa

Brasil es, junto con España e Italia, uno de los países con mayor nivel de contacto físico en la comunicación cotidiana. Los brasileños se tocan, se abrazan, se agarran del brazo y se acercan de una forma que puede resultar abrumadora para alguien de una cultura de bajo contacto.

El abrazo brasileño, o abraco, es un saludo completo que implica un contacto corporal genuino, no un abrazo aereo o una palmada rápida. Es común entre amigos, familiares y, a veces, incluso al conocer a alguien por primera vez si la situación es informal. Entre hombres, el abraco se combina a menudo con palmadas firmes en la espalda.

El pulgar arriba es el gesto positivo por defecto en Brasil, mucho más que en España. Se usa constantemente: para decir "todo bien", "gracias", "de acuerdo", "me gusta". Es el gesto que los brasileños esperan recibir cuando algo va bien.

Pero cuidado con el signo de OK. Como ya mencionamos, en Brasil formar un círculo con el pulgar y el índice es un insulto grave. Los brasileños usan el pulgar arriba en su lugar para cualquier situación en la que un europeo usaría el OK.

La figa brasileña es diferente de la higa española. En Brasil, el amuleto de la figa, un puno cerrado con el pulgar asomando entre el índice y el corazón, es un símbolo de buena suerte y protección. Se vende en forma de colgante en todas las tiendas de souvenirs y se regala con buenas intenciones. En España, el mismo gesto puede ser un insulto. Otro ejemplo perfecto de como un gesto idéntico cambia de significado al cruzar el Atlantico.

El espacio personal en Brasil es reducido. Los brasileños hablan a una distancia que un alemán o un japonés considerarían íntima. Además, durante la conversación es común que se toque el brazo, el hombro o incluso la rodilla del interlocutor. Retroceder o esquivar el contacto se interpreta como frialdad o rechazo.

Británicos contra estadounidenses: mismo idioma, cuerpos diferentes

Reino Unido y Estados Unidos comparten idioma, pero su lenguaje corporal tiene diferencias notables que a menudo pasan desapercibidas.

Los británicos son, en general, mucho más contenidos físicamente. El espacio personal es amplio, el contacto físico entre desconocidos es mínimo y las expresiones faciales tienden a ser más sutiles. La famosa reserva británica no es un mito: es un código cultural real que se manifiesta en el cuerpo.

Los estadounidenses, en cambio, son más expresivos físicamente. Sonrien más, gesticulan más, hacen contacto visual más directo y mantienen una distancia personal algo menor que los británicos. Un apreton de manos americano es más firme y largo que uno británico. Y los estadounidenses son más propensos a dar una palmada en la espalda o un abrazo ligero incluso en contextos profesionales.

El signo de la V con los dedos es un punto de divergencia importante. En Estados Unidos, hacer la V con los dedos con la palma hacia fuera significa "victoria" o "paz". El gesto es igual en ambas direcciones. Pero en el Reino Unido, hacer la V con el dorso de la mano hacia fuera es un insulto equivalente al dedo corazón. Esta distinción ha causado innumerables malentendidos, especialmente entre turistas americanos que posan para fotos en Londres.

El humor también se refleja en el cuerpo. El humor británico es seco, irónico y se acompaña de expresiones faciales neutras o casi imperceptibles. Un chiste británico puede pasar completamente desapercibido para un estadounidense que espera una sonrisa o una risa como señal de que se trata de un chiste. El humor americano tiende a ser más físico, más expresivo, con cambios de tono y gestos exagerados que dejan claro cuando algo es una broma.

Gestos rusos que la mayoría de extranjeros desconoce

Rusia tiene un repertorio gestual propio que sorprende a muchos visitantes occidentales.

El gesto más conocido es el del chasquido en el cuello. Golpear o dar un golpecito con los dedos en el lateral del cuello, justo debajo de la mandíbula, significa "vamos a beber" o "esta borracho". Es un gesto informal, casi siempre entre amigos, que se usa para proponer una copa o para comentar que alguien ha bebido de más. Es tan común en Rusia que prácticamente cualquier ruso lo reconoce al instante.

La figa rusa, o kukish, es similar a la higa española: un puno cerrado con el pulgar asomando entre el índice y el corazón. En Rusia, este gesto significa "no te voy a dar nada" o "ni hablar". Es una negación burlonaRusia que se usa entre amigos o en situaciones informales. No es un insulto grave, pero tampoco es un gesto que harías a un desconocido o a un superior.

Los rusos son sorprendentemente supersticiosos en su lenguaje corporal. Dar la mano a alguien a través del umbral de una puerta trae mala suerte. Silbar dentro de casa espanta el dinero. Sentarse en la esquina de una mesa significa que no te casaras en siete años. Estas creencias se reflejan en comportamientos cotidianos que un extranjero puede malinterpretar.

En cuanto al saludo, los rusos suelen ser más formales de lo que los españoles esperan. El apreton de manos es firme y con contacto visual, similar al alemán. Los besos entre amigos existen, pero generalmente tres besos (mejilla izquierda, derecha, izquierda) entre personas muy cercanas. El abrazo ruso es fuerte y genuino, nada superficial.

La sonrisa rusa merece una mención especial. En Rusia, sonreír a desconocidos sin motivo se considera extraño o sospechoso. Los rusos no sonrien por cortesía social como los estadounidenses. Una sonrisa rusa es una expresión auténtica de alegría o simpatia, no un gesto social automático. Esto genera un malentendido frecuente: los occidentales perciben a los rusos como frios o antipáticos, cuando en realidad simplemente tienen un código diferente para la sonrisa.

Contacto visual: las reglas que cambian en cada frontera

El contacto visual es uno de los aspectos más delicados del lenguaje corporal porque las normas varían enormemente y las consecuencias de equivocarse pueden ser serias.

En las culturas occidentales, el contacto visual directo se asocia con honestidad, confianza y respeto. En una entrevista de trabajo en España, Francia o Alemania, no mantener contacto visual se interpreta como inseguridad, desinterés o incluso deshonestidad. En Estados Unidos, el contacto visual es aún más enfatico: mirar a los ojos transmite sinceridad y determinación.

En Japón, China y Corea del Sur, un contacto visual demasiado prolongado se considera agresivo, especialmente si la otra persona es de mayor edad o rango superior. Lo respetuoso es mantener la mirada baja o dirigirla a la zona del pecho o el cuello, haciendo contacto visual breve e intermitente.

En muchas culturas africanas, los jóvenes evitan el contacto visual directo con los mayores como muestra de respeto. Un joven nigeriano que mira al suelo mientras un anciano le habla no está siendo timido ni evasivo; esta mostrando la máxima deferencia.

En los países árabes, el contacto visual entre personas del mismo sexo es intenso y prolongado. Mantener la mirada transmite sinceridad e interés. Pero entre personas de diferente sexo, el contacto visual prolongado puede interpretarse como una insinuacion o una falta de modestia.

En las culturas indígenas de Australia y de muchos pueblos nativos americanos, el contacto visual directo con un anciano o una persona de autoridad se considera una falta de respeto grave.

La lección es que no existe una regla universal para el contacto visual. Lo que en tu cultura transmite confianza, en otra puede transmitir agresion. Y lo que en tu cultura es respeto, en otra puede parecer evasion.

Espacio personal: que tan cerca es demasiado cerca

El antropólogo Edward T. Hall definió en los años sesenta cuatro zonas de distancia interpersonal: íntima (menos de 45 centimetros), personal (entre 45 centimetros y 1,2 metros), social (entre 1,2 y 3,5 metros) y publica (más de 3,5 metros). Lo que descubrió es que el tamaño de estas zonas cambia drásticamente según la cultura.

En España, Italia, Grecia y los países árabes, la distancia conversacional habitual entre conocidos es de unos 40 a 60 centimetros. Esto cae dentro de la zona íntima según los estándares nórdicos o asiáticos. Un español que habla con un finlandés mantendrá una distancia que al finlandés le resulta incomodamente cercana, mientras que al español la distancia del finlandés le parecerá fría y distante.

En Alemania y los países nórdicos, la distancia cómoda es de unos 60 centimetros a un metro. En Japón, puede ser aún mayor, excepto en los trenes y metros abarrotados, donde la próxima física es inevitable pero se compensa con un aislamiento mental total: auriculares, libros, ojos cerrados.

En América Latina, las distancias son similares a las españolas o incluso menores. Un colombiano o un venezolano habla a una distancia que un alemán o un japonés considerarían invasiva. Y en Brasil, como hemos visto, el contacto físico durante la conversación reduce esa distancia aun más.

Un fenómeno interesante que se puede observar en conferencias internacionales es lo que los lingüistas llaman "la danza de la distancia". Cuando una persona de una cultura de contacto alto habla con una de contacto bajo, la primera avanza y la segunda retrocede. Si se filma la conversación y se reproduce a cámara rápida, parece que están bailando un vals por la sala.

Señalar, llamar y otros movimientos peligrosos con las manos

Señalar con el dedo índice es un gesto tan automático en Occidente que rara vez pensamos en el. Pero en muchas culturas, apuntar a una persona con el dedo es una groseria considerable.

En Japón, señalar a alguien con el dedo es extremadamente maleducado. Para indicar a una persona, los japoneses usan toda la mano abierta con la palma hacia arriba, en un gesto que recuerda a una invitación más que a una señal.

En Malasia e Indonesia, señalar se hace con el pulgar, nunca con el índice. El pulgar extendido con los demás dedos doblados es la forma educada de indicar una dirección o una persona.

En las Filipinas, señalar se hace con los labios. Se aprietan los labios y se dirigen hacia la dirección o persona indicada. Para un occidental, este gesto parece un beso lanzado al aire, lo que genera confusiones bastante comicas.

Llamar a alguien con el dedo también tiene sus peligros. El gesto occidental de mover el índice repetidamente hacia uno mismo, como diciendo "ven aquí", se considera extremadamente insultante en Filipinas, donde se usa exclusivamente para llamar a los perros. Puede incluso ser motivo de arresto. En Japón y en muchos países asiáticos, para llamar a alguien se extiende la mano con la palma hacia abajo y se mueven los dedos hacia uno mismo, un gesto que los occidentales interpretan como "adiós".

El gesto de pedir la cuenta en un restaurante también varía. En España, hacemos el gesto de escribir en el aire con una mano imaginaria. En Japón, se juntan las manos formando una X. En Estados Unidos, se hace el gesto de firmar. En muchos países asiáticos, levantar la mano para llamar al camarero se considera perfectamente aceptable, mientras que en Europa puede verse como brusco.

Cada mano, cada dedo, cada movimiento lleva un mensaje. Y ese mensaje cambia con cada frontera. La próxima vez que viajes, antes de empacar la maleta, empaca también una buena dosis de precaución gestual. Tu cuerpo hablara por ti mucho antes de que abras la boca, y conviene que diga lo que tu realmente quieres decir.

Preguntas frecuentes

¿Qué significan los gestos españoles más comunes para un extranjero?

Los gestos españoles más confusos para los extranjeros incluyen el gesto de ojo (tirar del parpado inferior con el dedo para decir ten cuidado o estoy atento), los cuernos (extender el índice y el menique, que puede significar infidelidad), y el gesto de la higa (el pulgar entre el índice y el corazón, usado como amuleto o insulto según el contexto). También sorprende la intensidad del contacto físico durante las conversaciones normales.

¿Cuántos besos se dan en España y en que mejilla se empieza?

En España se dan dos besos al saludar, empezando siempre por la mejilla derecha del otro (es decir, inclinandose hacia la izquierda). Es norma tanto entre mujeres como entre hombres y mujeres. Entre hombres se da la mano o un abrazo, salvo en contextos familiares o de mucha confianza. En Latinoamérica es más común un solo beso y el grado de contacto físico varía según el país.

¿En qué países el signo de OK es ofensivo?

El signo de OK, formado uniendo el pulgar y el índice en un círculo, es un insulto vulgar en Brasil, similar al dedo corazón en otros países. En Francia puede significar cero o que algo no vale nada. En algunas zonas de Oriente Medio y el Mediterráneo se considera ofensivo. En Japón representa dinero o monedas.

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Lenguaje corporal y gestos en el mundo | ProLang